Ciudad de México. Desde la capital del país, donde se define el rumbo de la política social, el delegado de Bienestar en Tamaulipas, Luis Lauro Reyes Rodríguez, y los ocho coordinadores regionales cerraron filas en el Encuentro Nacional de Bienestar. Bajo la batuta de Leticia Ramírez Amaya, la estructura de las 32 entidades se reunió para ajustar tuercas y afinar la estrategia directamente en el terreno.
El encuentro contó con el espaldarazo de figuras como Martí Batres (ISSSTE) y Paco Ignacio Taibo II (FCE), dejando claro que la directriz nacional no admite distracciones. El objetivo es nítido: evaluar el pulso de las comunidades y asegurar que la maquinaria de los apoyos sociales siga aceitada para llegar sin intermediarios a la población.
Aquí es donde la retórica oficial busca traducirse en hechos. Con la premisa de la presidenta Claudia Sheinbaum de consolidar un gobierno humanista, y la consigna de Ramírez Amaya de que “la soberanía se defiende en territorio”, se marca el estándar para los funcionarios de a pie.
Para Tamaulipas, el mensaje de Reyes Rodríguez es de alineación absoluta. El compromiso es apretar el paso en el despliegue directo. Al final, gastando tinta y gastando suela, la consigna estatal sigue siendo la misma: menos escritorio y mucho más territorio.

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