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En pol铆tica, las victorias amplias suelen esconder tensiones que tarde o temprano salen a la superficie. Morena, el movimiento que en pocos a帽os pas贸 de ser una fuerza emergente a dominar buena parte del mapa pol铆tico mexicano, se prepara para enfrentar una de esas pruebas internas que suelen definir el rumbo de los proyectos pol铆ticos.
El Consejo Nacional del partido llega en un momento delicado. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum impulsa una reforma electoral que todav铆a enfrenta resistencias incluso entre aliados, Morena comienza a organizar la maquinaria rumbo a las elecciones de 2027, un proceso que por su magnitud no tiene precedentes.
Los n煤meros hablan por s铆 solos: 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas, m谩s de mil ayuntamientos y congresos locales en pr谩cticamente todo el pa铆s. Un tablero pol铆tico gigantesco que exigir谩 disciplina interna, operaci贸n territorial y, sobre todo, una conducci贸n pol铆tica capaz de evitar las fracturas que suelen aparecer cuando se reparten candidaturas.
Ah铆 es donde aparece el verdadero desaf铆o para la dirigencia nacional encabezada por Luisa Mar铆a Alcalde. Ganar elecciones ya no es el 煤nico objetivo; ahora la tarea es hacerlo sin romper el movimiento que los llev贸 al poder.
Morena ya no es un partido en expansi贸n, es un partido gobernante. Y los partidos gobernantes, como demuestra la historia pol铆tica mexicana, suelen enfrentar su mayor desgaste no en la oposici贸n, sino en sus propias disputas internas.
En ese escenario tambi茅n gravita la figura de Andr茅s Manuel L贸pez Beltr谩n, secretario de Organizaci贸n del partido e hijo del expresidente L贸pez Obrador. Su presencia dentro de la estructura partidista ha generado expectativas, pero tambi茅n cuestionamientos y resistencias naturales en un movimiento donde convergen corrientes, liderazgos regionales y ambiciones pol铆ticas de gran tama帽o.
El reto es claro: ordenar la casa antes de que comience la batalla electoral.
Las elecciones intermedias, hist贸ricamente, movilizan menos votantes que las presidenciales. Pero 2027 ser谩 distinto por la cantidad de cargos en juego. La magnitud del proceso convertir谩 cada candidatura en un campo de negociaci贸n pol铆tica.
Por eso el Consejo Nacional de Morena no es una simple reuni贸n partidista. Es, en realidad, el primer ensayo de una disputa pol铆tica que se librar谩 en todo el pa铆s.
La pregunta de fondo no es si Morena puede ganar —la fuerza electoral del movimiento sigue siendo considerable—, sino si podr谩 hacerlo manteniendo la cohesi贸n interna que hasta ahora ha sido uno de sus mayores activos.
Porque en pol铆tica, como bien lo sabe cualquier movimiento que llega al poder, ganar elecciones es dif铆cil.
Pero mantenerse unido mientras se ganan… lo es mucho m谩s.





