PRI y PAN exhiben fractura en Sonora por una regiduría
La disputa por una sola posición en Hermosillo bastó para volver visible la fragilidad política con la que PRI y PAN transitan su convivencia opositora en Sonora. La renuncia de Cassandra López al PRI para incorporarse al PAN detonó en cuestión de horas un intercambio público de mensajes, reproches y reclamos sobre lealtades, representación y control político.
El primero en capitalizar el movimiento fue Gildardo Real, quien anunció en redes sociales la incorporación de la regidora a las filas panistas y presentó su llegada como una adhesión natural a causas compartidas.
“Le damos la bienvenida a las filas del PAN a la regidora Cassandra López. Una joven trabajadora, comprometida con causas que coinciden con lo que defendemos como panistas”.
Pero la reacción del PRI no tardó. Dos horas después, el comité estatal encabezado por Lupita Soto Holguín emitió un posicionamiento en el que exigió que la regidora deje también el cargo, bajo el argumento de que la representación corresponde al partido que la postuló.
“No se puede ir quien nunca estuvo, pero lo más grave es la falta de compromiso de la regidora Cassandra López con la confianza que en ella depositaron las y los priistas. Lo decente sería que dejara la regiduría a su suplente”.
Detrás del intercambio no sólo hay una disputa administrativa, sino una señal política: mientras la oposición intenta construir ruta hacia 2027, las diferencias internas siguen aflorando antes que cualquier narrativa de cohesión.
En vez de consolidar bloque, PRI y PAN vuelven a mostrar que incluso en espacios locales persisten las disputas por cuotas, símbolos y posiciones. Y en política, cuando la pelea comienza por una regiduría, pocas veces termina ahí.

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