El artista puertorriqueño Bad Bunny convirtió la ceremonia del Latin Grammy en un espacio de reflexión social al lanzar un contundente mensaje contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), tras recibir el premio a Mejor Álbum de Música Urbana.
Durante su discurso, el cantante rompió el protocolo habitual para enviar un mensaje directo y sin rodeos. Antes de los agradecimientos tradicionales, expresó: “Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales; somos humanos y somos estadounidenses”, palabras que provocaron una ovación inmediata del público presente.
El pronunciamiento fue interpretado como un acto de valentía en un contexto marcado por el debate migratorio y las políticas de control en Estados Unidos. Para muchos asistentes y seguidores, Bad Bunny dijo en voz alta lo que otros prefieren callar, utilizando uno de los escenarios más visibles de la industria musical latina.
Más allá de su impacto artístico, el intérprete reafirmó su posición como una figura influyente en los temas sociales y culturales de la actualidad. Su mensaje trascendió la música y lo colocó, una vez más, como un referente que conecta el arte con las realidades que viven millones de personas.

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