Nogales, Sonora.— La frontera volvió a revelar uno de sus secretos mejor guardados: un túnel clandestino que, lejos de la vista pública, conectaba territorio mexicano con Estados Unidos y que habría sido utilizado para actividades ilícitas como el contrabando y el tráfico de personas.
El hallazgo se dio en el marco de un operativo binacional en el que participaron autoridades de ambos países. De acuerdo con los reportes oficiales, el pasadizo tenía una longitud aproximada de 79 metros y una profundidad de 4.5 metros, extendiéndose hacia Nogales, Arizona, lo que confirma la sofisticación de este tipo de infraestructuras ilegales.
En el despliegue participaron corporaciones mexicanas como la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Fiscalía General de la República, en coordinación con agencias estadounidenses como la DEA y Homeland Security Investigations (HSI). La operación permitió no solo ubicar el túnel, sino también asegurar la zona y avanzar en las investigaciones.
Durante las acciones fue detenida una persona presuntamente vinculada con estas actividades, lo que abre nuevas líneas de indagatoria para desarticular posibles redes delictivas detrás de este paso subterráneo.
Autoridades federales confirmaron que el túnel fue sellado, evitando su uso futuro. Sin embargo, el descubrimiento vuelve a poner sobre la mesa la persistencia de métodos cada vez más elaborados por parte de organizaciones criminales, que invierten recursos y tecnología para evadir los controles fronterizos.
Más allá del aseguramiento, el caso exhibe un fenómeno persistente: rutas clandestinas que operan en paralelo a los cruces legales y desafían la vigilancia; mientras avanzan las investigaciones, queda claro que bajo la frontera continúan librándose batallas silenciosas que exigen coordinación permanente entre naciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario