LA HABANA. — En un momento crítico para la estabilidad de la isla, el Gobierno de Cuba recibió un sólido respaldo internacional frente a las recientes medidas de presión de la Casa Blanca. El canciller Bruno Rodríguez expresó su profundo agradecimiento a la República Popular China por su "firme y enérgico" rechazo a la orden ejecutiva de Donald Trump, la cual busca asfixiar el suministro de petróleo hacia la nación caribeña.
Pekín calificó las amenazas de aranceles estadounidenses como una violación a los derechos fundamentales del pueblo cubano, postura que el canciller Rodríguez definió como un acto de justicia ante una "medida criminal".
"Es momento de detener la barbarie y el egoísmo de quienes se enriquecen con el sufrimiento de nuestro pueblo", sentenció el diplomático, haciendo un llamado a la comunidad internacional bajo la consigna: ¡Manos fuera de Cuba!
A este rechazo se sumó la voz de la Confederación de Obispos Católicos de Cuba, quienes, con un sentido profundamente humanista, advirtieron que cortar el flujo energético agravará las carencias de los sectores más vulnerables. En un gesto de apertura, la Iglesia se ofreció como mediadora para buscar una solución pacífica entre Washington y La Habana.
La preocupación crece mientras instituciones culturales y religiosas coinciden en que la prioridad debe ser evitar una crisis humanitaria mayor, apelando a la conciencia y la solidaridad por encima de las barreras económicas.

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