sábado, 14 de febrero de 2026

APELLIDOS, ALIANZAS Y LA DELGADA LÍNEA DEL PODER


 

Por: 𝒢𝒶𝓈𝓉𝒶𝓃𝒹𝑜 𝒯𝒾𝓃𝓉𝒶 🖋️ 

En política el parentesco no es pecado. El problema es cuando se convierte en método.


Ricardo Monreal salió a ponerle freno público a su hermano Saúl rumbo a Zacatecas 2027. No fue un consejo familiar; fue un mensaje político. Dijo lo que tenía que decir después de que la presidenta Claudia Sheinbaum marcara la raya contra el nepotismo electoral. Traducido al castellano crudo: no es tiempo de herencias.


La frase de la abuela —“estás viendo la tormenta y no te hincas”— no fue nostalgia rural; fue advertencia estratégica. En Zacatecas gobierna David Monreal. Saúl es senador. Ricardo coordina a Morena en San Lázaro. Tres hermanos en la estructura del poder. Legal, sí. Pero políticamente inflamable.


Saúl entendió el recado. Pasó del tono desafiante al “analizo con responsabilidad”. Cuando un político dice que reflexiona, casi siempre significa que ya le explicaron el costo.


Pero mientras en Morena se contiene el apellido Monreal, en San Luis Potosí el Verde movió ficha sin rubor. Manuel Velasco destapó a la senadora Ruth González Silva como carta rumbo a la gubernatura 2027. Ella pidió “tiempo al tiempo”. El clásico libreto del destape anticipado: se lanza el globo y se mide el viento.


El detalle no es menor: Ruth es esposa del actual gobernador potosino. Y aquí es donde la tinta se espesa.


Todo ocurre justo después del anuncio de unidad entre Morena, PT y Verde. Unidad electoral hacia afuera, tensiones internas hacia adentro. Mientras se habla de cerrar el paso al nepotismo, se normalizan candidaturas con sello familiar en los estados aliados.


¿Las reglas son para todos o sólo para algunos? Esa es la pregunta que no se formula en conferencia, pero que flota en los pasillos.


Sheinbaum no puede permitirse un doble rasero. Si la línea contra el nepotismo se aplica sólo en casa y se tolera en la alianza, la narrativa de transformación pierde consistencia. Y si se aplica con rigor a todos, habrá fracturas silenciosas.


Ricardo jugó al institucional. Saúl reculó. Velasco aceleró. Ruth administró tiempos. El tablero se mueve antes de que inicie formalmente la contienda.


En el fondo, el dilema es simple: ¿movimiento o apellidos? ¿Proyecto o patrimonio?


La presidenta ha demostrado que sabe manejar presiones mayores. Pero las tormentas internas son más complejas que las externas. No hacen ruido en la frontera; hacen eco en la mesa de negociación.


Morena prometió desterrar los cacicazgos. El Verde no prometió tanto, pero acompaña. El PT observa. Y los estados cuentan.


La tinta se sigue gastando porque el poder, cuando se hereda, deja manchas difíciles de borrar.


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