En el arranque del año 2026, el Papa León XIV exhortó a la Iglesia y a la comunidad internacional a apostar por una paz auténtica, definida como “desarmada y desarmante”, durante la solemne celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en el marco de la festividad de Santa María, Madre de Dios.
Ante miles de fieles, el Pontífice invitó a mirar el inicio del año como una oportunidad de renovación interior y colectiva, marcada por la libertad, la esperanza y la posibilidad real de comenzar de nuevo. En su homilía, evocó el pasaje bíblico del pueblo de Israel liberado de la esclavitud en Egipto, subrayando que esa experiencia sigue teniendo eco en la vida cotidiana de cada persona. Señaló que cada jornada puede convertirse en el inicio de una vida nueva cuando se abre paso al amor, la misericordia de Dios y a la respuesta libre del ser humano.
León XIV destacó de manera especial la figura de María, a quien presentó como madre de la paz y reflejo del rostro de Dios. Explicó que, gracias a su “sí”, la misericordia divina se hizo cercana y visible, recordando que a través de la mirada de Jesús —en su niñez, juventud y vida adulta— el amor del Padre alcanza y transforma a la humanidad.
El Papa insistió en que la paz no es fruto de la imposición, sino de un aprendizaje profundo, inspirado en un Dios que se manifiesta sin armas ni poder, frágil y humilde, como un recién nacido. En ese sentido, convocó a los fieles a seguir el ejemplo de María, trabajando sin descanso por la comprensión, el perdón, la liberación y la acogida del otro, sin temor ni intereses ocultos.
La celebración coincidió con la 59ª Jornada Mundial de la Paz, ocasión que León XIV aprovechó para renovar su invitación a “volver a partir” como humanidad, anunciando un Evangelio que, aunque antiguo en su origen, permanece siempre vivo y actual en su mensaje de reconciliación y esperanza.

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