En una declaración que volvió a colocar a Donald Trump en el centro de la conversación política internacional, el mandatario estadounidense aseguró en tono de broma que, una vez concluido su periodo presidencial, podría mirar hacia Sudamérica y competir por la presidencia de Venezuela.
“Voy muy bien en las encuestas en Venezuela, más que todos. Voy a ir a Venezuela, voy a aprender español muy rápido, no me cuesta aprender idiomas, y seré presidente de Venezuela”, expresó durante una conferencia pública, en una frase que rápidamente se viralizó por su tono provocador.
Trump insistió en que su supuesto nivel de popularidad en territorio venezolano sería superior al de cualquier otro aspirante y remató con otra frase en el mismo sentido: “Estoy muy alto en las encuestas en Venezuela más que nadie. Después de que termine con esto, puedo ir a Venezuela. Aprenderé español rápidamente. Soy bueno en el lenguaje”.
Aunque el comentario fue interpretado como una ironía política, llega en un momento en que la relación entre Washington y Caracas sigue generando atención internacional, especialmente por el nuevo escenario político abierto en ese país y por el papel que Estados Unidos mantiene en el debate regional.
La frase también llamó la atención porque semanas atrás el propio Trump había dicho públicamente que no tenía intención de aprender español, al considerar suficiente el uso de intérpretes en encuentros diplomáticos, lo que ahora contrasta con esta nueva declaración cargada de sarcasmo político.
La declaración, fiel al estilo frontal del presidente estadounidense, volvió a mezclar humor, cálculo mediático y mensaje político en una sola escena, manteniendo su capacidad de dominar titulares más allá de la formalidad diplomática.

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