Washington, D.C. – En un gesto poco común de desafío al poder ejecutivo, el Senado de Estados Unidos aprobó en primera instancia una resolución destinada a frenar futuras acciones militares de la administración de Donald Trump contra Venezuela sin la autorización explícita del Congreso. La medida avanzó con una ajustada votación de 52 a 47, abriendo un nuevo capítulo en el debate sobre los límites constitucionales del uso de la fuerza por parte del presidente.
La iniciativa, impulsada por el senador demócrata Tim Kaine, propone que las fuerzas armadas estadounidenses se retiren de cualquier hostilidad “dentro o contra Venezuela” que no haya sido previamente aprobada por el Legislativo. El voto en el pleno del Senado representa un paso procedimental y no definitivo —pues la iniciativa aún debe ser aprobada formalmente por ambas cámaras y podría enfrentar un veto presidencial— pero es una advertencia clara al Ejecutivo sobre el creciente descontento en el Capitolio hacia las operaciones en Caracas.
El resultado de la votación marca un cambio notable respecto a un intento previo en noviembre pasado, cuando una propuesta similar fue derrotada 49 a 51. Esta vez, cinco senadores republicanos rompieron filas con su propio partido y se unieron a todos los demócratas para permitir que la resolución siga su curso: Rand Paul (Kentucky), Lisa Murkowski (Alaska), Susan Collins (Maine), Todd Young (Indiana) y Josh Hawley (Misuri).
La decisión llega en medio de una controversia política profunda tras una operación militar estadounidense en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, un acto que ha generado críticas bipartidistas por la falta de consulta previa al Congreso. Para muchos legisladores, la votación de este jueves refleja preocupaciones constitucionales y políticas sobre el alcance de la autoridad presidencial para emprender acciones bélicas sin el aval de los representantes electos.
Aunque expertos legales señalan que la resolución tiene pocas posibilidades de convertirse en ley debido a un probable veto de Trump y a la composición de la Cámara de Representantes, el voto en el Senado emerge como un símbolo significativo de escrutinio y fricción entre el poder legislativo y el Ejecutivo sobre la política exterior estadounidense.
Este episodio subraya las tensiones en Washington acerca del rumbo de las relaciones con Venezuela y plantea interrogantes sobre cómo y quién decide el uso de la fuerza militar en una era de desafíos globales cada vez más complejos.

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